Principalmente las fotografías, reveladas en "gelatina de plata", son de pequeño formato y en blanco y negro.
Me recordaron a los trabajos del Matrimonio Becher y Thomas Ruff, borrando toda huella humana de los escenarios y "encerrando" los edificios en las instantáneas.
La presentación de las distintas series en cuadrículas de la exposición sigue fielmente la disposición concebida por Baltz, contribuyendo de un modo fundamental a su lectura.
La propia disposición de las obras a lo largo del lugar de exposición es ideado por el propio artista para dar lugar a un diálogo entre sus series tempranas y sus obras tardías.
Aparte había expuestas fotografías a color en gran formato, contrastando con el resto de fotografías.
Baltz eligió la fotografía como medio de expresión y herramienta de investigación y conocimiento, en la linea de la filosofía y el arte de las décadas de 1960 y 1970. La exposición presenta la trayectoria de Baltz en su totalidad, desde sus primeras series, compuestas por fotografías en color a las obras con las que exploró nuevos lenguajes artísticos a partir de 1989.



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